Debo confesarte algo. Apenas unos meses atrás empecé a ser disciplinada con el orden de mi cama. Es algo que durante muchos años mi mamá (y a veces también mi papá) me reprocharon mucho.

Solía acostarme en la cama casi tal cual en como la había dejado al levantarme. Claro, ahora se me hace mucho más cómodo porque vivo en clima cálido y sólo utilizo una sábana, contrario a cuándo vivía en clima frío y usaba un montón de cobijas gruesas y pesadas.

El caso es que tender mi cama durante las mañanas me parecía muy ilógico además de quitarme mucho tiempo que podía estar usando en otras cosas. Eso pensaba en ese entonces.

Ahora lo hago todos los días como parte de mi rutina diaria y me aseguro de hacerlo temprano en la mañana, dentro de mis actividades de cuando recien me levanto.

Me reconcilié con mi cama, ¿por qué el cambio?

No sé si te ha pasado como a mi, que te han dicho algo muchas veces durante practicamente toda tu vida hasta que llega un momento dónde sientes que tiene sentido para ti y dices ¡aaaah, como que tengo que ponerle atención ya!

Este es un caso de esos. Puedes encontrar en varias partes de internet artículos sobre la importancia que tiene la cama de una persona en su vida y el papel que cumple el compartirla con amantes de una noche.

No quiero irme tan por allá, pero tiene algo parecido que ver. Y empecé a notar una relación muy importante de mi cuerpo, mi ánimo y el desarrollo de mis días según el estado de mi cama.

Si lo entendemos por el simple hecho que aquellas cosas con las que te rodeas mucho tiempo empiezan a impregnarse tanto de tu energía que pueden considerarse una extensión de ti, tu cama vendría a estar en el top 5. Incluso, me atrevo a decir que ocupa el primer puesto.

Es dónde pasas más horas seguidas durante la semana. Y sumandola, durante el año y así practicamente toda tu vida. Por ende, es un lugar que te representa enormemente.

Esa sensación de niños, al temerle a los monstruos debajo de la cama y sentirnos a salvo mientras ni un solo dedito quede por fuera de los límites del colchón se debe a que nuestra cama se siente como un sitio dónde podemos estar seguros (a menos que hayas llegado a vivir algún trauma fuerte en ella, claro está, pero de esto hablamos después)

Dicen que tu primer templo es tu cuerpo, dónde reside tu alma. El siguiente es tu cama, dónde reside tu cuerpo. El siguiente es tu cuarto, dónde reside tu cama. Y el cuarto es tu casa, dónde reside toda tu energía. La forma en la que cuidas de tu casa y de tu cuarto es una exteriorización de como cuidas tu mente y tu corazón.

Cama desorganizadaMe ha servido mucho

Tal vez, de haber sabido el beneficio que tendría para mi vida lo habría empezado a hacer muchísimos años antes. Con todo y lo orgullosa puedo llegar a ser, debo admitir (un poco a modo de confesión) que ha mejorado muchísimo mi vida desde que tomé la rutina de organizar mi cama todos los días. Incluso, si por alguna razón durante el día hago uso de ella, cuando me levanto de nuevo la vuelvo a acomodar.

Por un lado me ha ayudado a demostrarme a mi misma que puedo terminar lo que empiezo. Eso de no dejar las cosas empezadas sí que ha sido un proceso grande de aprendizaje para mi. La primera vez que noté que los finales eran algo que me hacían patinar por dentro, sentir esos retorcijones raros que no podemos definir de dónde vienen, fue cuando di mi primera conferencia.

Hablar siempre ha sido lo mío. Es decir, desde bebé se me ha hecho muy fácil. Incluso durante las exposiciones del colegio o de la Universidad era la que normalmente sustentaba algún trabajo. Por eso, cuando di mi primera conferencia me sentí muy bien durante la casi hora y media que hablé. Afortunadamente nadie del público notó ese vacío que iba sintiendo por dentro a medida que sabía que iba llegando al cierre de mi discurso.

Aunque vengo trabajando este tema desde entonces, sí he podido notar lo intensamente que he podido rendir en otros aspectos de mi vida desde que empecé a tender mi cama todos los días. Por eso cuando siento algún bloqueo en mi trabajo ese día que me impide o me dificulta terminar alguna tarea, me acuerdo que durante ese día hubo algo que pude completar. Eso me ha ayudado a fortalecer mi confianza en mi y lo que puedo hacer.

Dale la importancia que se merece

Tu cama te acompaña durante muchos momentos de tu vida. Es dónde sueñas, literalmente hablando. Es dónde descansas. Es dónde te echas a llorar cuando algo te ha afectado. Es dónde (casi siempre) desnudas tu cuerpo para recibir placer junto al cuerpo de otra persona.

Tu cama conoce tus penas, tus anhelos, tus lagrimas, tus risas, tus gritos, tus pesadillas, tus gemidos, tus abrazos. Te da cobijo cuando llueve o hace frío. Y así mismo tiene sus ciclos. Cambiar de cama, tanto de base como de colchón, puede ayudarte a cerrar así mismo un ciclo en tu vida.

Especialmente si está rota de alguna manera. Una cama rota aumenta las pesadillas e impide el descanso.

Así que cuídala. Cuídando tu cama cuidas tu energía, y así mismo tu vida. Agradécele por existir y por darte tanto sin pedirte nada. Salúdala, bésala. Dale regalos de cuando en vez, como un masaje que reacomode el relleno del colchón. O una buena limpiada en cada uno de sus rincones. O incluso un juego de sábanas nuevo, que le de un nuevo aire a tu cuarto.

 

¿Qué experiencia has tenido tú con tu cama? Cuéntamela en un comentario aquí abajo. También compárteme que piensas de este post, ¿sueles darle las gracias a tu cama por el descanso que te da cada noche?. En el #LunesDeGratitud de esta semana usé la oportunidad para agradecerle a mi cama por estar en mi vida.


Magia de Ángel
Magia de Ángel

Blogger, Escritora y Conferencista dedicada al Tarot. Con sus conocimientos en Diseño Visual ha creado este sitio web para ti, con el ánimo de que encuentres información con la que puedas transformar tu vida en una que disfrutes al máximo.

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